En esta elegante y espaciosa casa de pueblo situada en Santa María se respira exquisitez, buen gusto por lo genuino y respeto por lo antiguo. Recibida en herencia, los propietarios de esta propiedad decidieron hace 20 años hacer una reforma y ampliación, pero cuidándose mucho de darle el carácter de lo mallorquín e integrándola en su entorno natural. Tal fue su empeño, que la vistieron con muebles restaurados y recibidos en herencia de pasadas generaciones.

Esta propiedad ha aunado el carácter de lo tradicional con las comodidades y el confort de lo actual, sin olvidar el más mínimo detalle. Toda la casa tiene vigas de madera vistas, y toda la carpintería interior, incluidas las vigas, es de madera de norte. Las ventanas exteriores son de aluminio con climalit, las persianas que dan a la calle son de madera mallorquina y las interiores de aluminio para dar más protección a la vivienda. El suelo es de elegante gres de alta calidad.

La casa se asienta en un solar de unos 540 m2, y en él podemos encontrar la casa principal de tres plantas, más un apartamento, más la terraza y el jardín. Todo ello distribuido de la siguiente manera:

Las tres plantas se encuentran conectadas por una elegante escalera de suelo de mármol y barandilla de acero, y diseñada con forma elíptica para acoger en el techo un lucernario multicolor que además de dar un toque de distinción a toda la vivienda, salva el eterno problema de la falta de luz en este tipo de construcciones en su zona central.

Exceptuando en los cuartos de baño y el aseo, en todas las otras dependencias podemos encontrar radiadores de calefacción central suministrada por la caldera de gasoil instalada en el exterior. El aislamiento de la casa la hace lo suficientemente fresca durante el verano, pero para mayor confort en la planta superior, la más calurosa, hay instalado un aparato de aire acondicionado.

El apartamento tiene una superficie de unos 76 m2, y en él encontramos un amplio salón comedor con                        chimenea, una cocina completamente amueblada y una pequeña salita. Todas las dependencias cuentan con            radiadores de calefacción, y además la cocina tiene un aparato de aire acondicionado.

Anexo a este apartamento se encuentra la sala de máquinas con el depósito de gasoil, la caldera y otra maquinaria.

Además, encontramos una terraza embaldosada con una superficie suficiente para instalar una piscina, y una zona ajardinada elegantemente adornada e iluminada para disfrutar de ella en las cálidas noches veraniegas mallorquinas.

La casa se vende sin los muebles, pero como no se entienden uno sin el otro, no será difícil llegar a un acuerdo con los propietarios.

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